jueves, 25 de marzo de 2010

¿Vivir o confinarse a la rutina?

“My choice is to do something hard and boring for the rest of my life, or go to Paris and have fun”


No. Al final no. Y mira que lo siento, pues fue oír la combinación París, años 60 y Nick Hornby y empecé a hacerme ilusiones. Pero lo cierto es que me ha decepcionado un poco. Y la culpa de este desencanto no la tienen, precisamente, los actores, pues permítanme que les diga que Carey y Peter están fabulosos.

Es la historia, la que se ha cargado mis expectativas, pues para mi gusto al final le falta emoción. Claro que Hornby, quien ya ha demostrado ser un escritor bastante entretenido, que no maravilloso, tampoco tiene la culpa pues él sólo intentó plasmar lo mejor posible la autobiografía que un día escribió la periodista británica Lynn Barber.
Tal vez no me haya conmovido locamente su argumento porque no soy consciente de la importancia que tiene Oxford para los ingleses, o porque, al final, todo queda como había comenzado. Sin embargo, he de decir que el acento británico, que por cierto me encanta, le otorga un valor añadido que no tienen las pelis yankees.

Dirigida en 2009 por la danesa Lone Scherfig, sólo consiguió llevarse un BAFTA que, evidentemente fue para la encantadora Carey.

La exquisita banda sonora, la puesta en escena y el romántico telón de fondo parisino hacen de esta película algo bonito sin grandes presunciones. No es la mejor, pero posee algún que otro lucero propio.

jueves, 25 de marzo de 2010

¿Vivir o confinarse a la rutina?

“My choice is to do something hard and boring for the rest of my life, or go to Paris and have fun”


No. Al final no. Y mira que lo siento, pues fue oír la combinación París, años 60 y Nick Hornby y empecé a hacerme ilusiones. Pero lo cierto es que me ha decepcionado un poco. Y la culpa de este desencanto no la tienen, precisamente, los actores, pues permítanme que les diga que Carey y Peter están fabulosos.

Es la historia, la que se ha cargado mis expectativas, pues para mi gusto al final le falta emoción. Claro que Hornby, quien ya ha demostrado ser un escritor bastante entretenido, que no maravilloso, tampoco tiene la culpa pues él sólo intentó plasmar lo mejor posible la autobiografía que un día escribió la periodista británica Lynn Barber.
Tal vez no me haya conmovido locamente su argumento porque no soy consciente de la importancia que tiene Oxford para los ingleses, o porque, al final, todo queda como había comenzado. Sin embargo, he de decir que el acento británico, que por cierto me encanta, le otorga un valor añadido que no tienen las pelis yankees.

Dirigida en 2009 por la danesa Lone Scherfig, sólo consiguió llevarse un BAFTA que, evidentemente fue para la encantadora Carey.

La exquisita banda sonora, la puesta en escena y el romántico telón de fondo parisino hacen de esta película algo bonito sin grandes presunciones. No es la mejor, pero posee algún que otro lucero propio.