jueves, 29 de abril de 2010

The Village

No hay mejor manera que empezar una entrada con el rostro de Bryce Dallas Howard. Desde luego que no. Todo empezó como un artículo para la revista de la escuela oficial de idiomas. No sé por qué digo empezó si al final tmb ha acabado en eso. Soy consciente de que el inglés no es perfecto. Pero lo intento.

Every year a lot of films are made in the Hollywood film industry. Some of them are simply overestimated while others are unjustly underestimated. This story, “The village”, could be used as an example of how an original movie can be forgotten because of a lot of bad reviews. But believe me, I am not the only one person who loves it.
Nominated in 2004 for the best original soundtrack Oscar, it was directed and written by the “Sixth sense” director M. Night Shyamalan. “The village” tells the story of an isolated village whose dwellers believe there is a scary being in the forest who wants to hurt them. That´s why the inhabitants must live under one rule: nobody will cross the borders. Otherwise, the worst ending will come to them.

Set in the North American state of Delaware, it is played by a fabulous cast. Starring Bryce Dallas Howard, a newcomer with a promising future; two times Oscar nominated Joaquin Phoenix (Walk the Line, Gladiator), whose face personifies humility and Adrien Brody, who proves why he is at the peak of his career. The plot shows, as far as the acting goes, there is something poetic and even magical around all of these scenes.

What is most memorable about “The Village” is its moving music, which leads the cinemagoers to a striking 19th century aesthetic that will probably remind them of an Amish atmosphere. However, its main strength is its surprising and never predictable ending which gives sense to the whole movie and the role of the obedient blind girl, played by Bryce, who will break the rules in the name of love.

The film appeals to people who believe that the cinema with real meaning is not over. Spoiler: once you have watched it, try to compare the plot with the situation of some North American villages and with the way they behave.

Viaje al Mundo de los Clásicos


El poeta Luis Alberto de Cuenca nos descubre un universo mágico en el que la Literatura se convierte en la principal protagonista

Puede que sea una entrevista larga. De hecho lo es. Para qué engañarse. La foto (ADN.es) no es mía pero las palabras sí, por lo que espero que me comentéis qué os parece. Él es un tipo encantador, eso ya os lo digo yo.

Poeta, filólogo, ensayista, traductor, antiguo director de la Biblioteca Nacional, ex- Secretario de Estado de Cultura, lector empedernido…
Este madrileño de muchas generaciones decidió dejar la carrera de Derecho y adentrarse en el maravilloso mundo de la Filología Clásica, ya que así podría trabajar en algo que realmente le hiciese feliz. A primera vista puede parecer serio, pero al conocerle la impresión es otra. Hablador, aunque seguro de sí mismo, posee un rostro afable y tranquilo. Valora la lealtad por encima de cualquier otro valor moral, incluso, la sinceridad.
Es, sin dudarlo, un soñador nato que ama la realidad por encima de todas las cosas, ya que ésta le parece fascinante. Aun así sabe que los cuentos siempre nos darán cobijo frente a las cosas feas de la vida. Apasionado de Shakespeare, los tebeos, el cine y la lectura, pone entusiasmo en todas y cada una de las hazañas que emprende.
Luís Alberto de Cuenca es una de esas personas a las que vale la pena escuchar. Y también leer.

Realmente no puede ser tan complicado encontrar la puerta de su despacho. Aquí en los pasillos del CSIC reina el silencio. Al fin doy con él. Amable, sencillo, me abre la puerta como si detrás de ella se encontrase su casa. Me gusta su corbata roja. La estancia es más bien sobria, lo que me da a entender que Luís Alberto puede ser cualquier cosa menos ampuloso. No hay muchos libros, tal vez, porque la mayoría de las historias las atesora en la mente. Según dicen, comparte un interés con los hombres del magdaleniense: la estatuilla de la Venus de Willendorf es la culpable.


¿Qué tiene la Venus de Willendorf que tanto le atrae?
Hombre pues porque es un símbolo tanto de la feminidad y de la maternidad, como de lo divino y me divierte el hecho de que una figura pequeñita pueda poseer los atributos de la mujer tan bien desarrollados, además de tener el rostro inexistente. He ahí otra lección que nos puede dar, la de que lo divino no tiene semblante. Me encanta la Venus de Willendorf.

¿Le leían cuentos cuando era pequeño?
Sí, naturalmente, me leían cuentos y yo se los he leído a mis hijos también. Los cuentos son fundamentales porque ayudan a fabricar un universo paralelo en el que refugiarse de las inclemencias del universo real, que es la vida. De modo que soy partidario absoluto de su lectura a los más pequeños, sobre todo de aquellas historias tradicionales, de las de siempre, aquellas que narraron los hermanos Grimm, (Hans Christian) Andersen, o (Charles) Perrault.

¿Entonces le gustará Caperucita Roja?
Ah, pues claro. Caperucita Roja me encanta, entre otras cosas porque me parece un símbolo fabuloso de la tensión existente entre la feminidad y la masculinidad, ya que el lobo, a fin de cuentas no es más que un varón quintaesenciado, en cuanto a bruto, y la mujer es más delicada.

¿Qué sintió entonces al oír a Gurruchaga cantar su particular versión del cuento?
Bueno lo sentí de primera fila y de butaca de patio porque fui yo quien le escribí la canción.

¿Y cómo es eso de que un poeta se convierta en letrista de canciones?
Lo cierto es que a mí siempre me interesó mucho el tema de Caperucita Roja, y resulta que cuando me mostraron la maqueta con una serie de temas musicales grabados (sin letra) pensé que la que iba a ir para el single sería esa canción. En ese momento tenía abierta en mi mesa de despacho una edición de Perrault y vi el maravilloso dibujo de Doré en el que el lobo ataviado con un gorrito de abuelita aparece metido en la cama con Caperucita. Entonces a partir de ahí inmediatamente me surgió la posibilidad de escribir la canción con esta temática, sólo que esta vez daría la vuelta al mito. Es decir, Caperucita sería la agresiva, la que lleva la voz cantante y el lobo sería el apocado y tímido acompañante.

¿El público aceptó bien a esta particular “Caperucita Feroz”?
Sí, el tema tuvo muchísimo éxito, también porque por entonces la gente no se bajaba las canciones de Internet y pudimos vender varios millones de copias, cuando hoy en día un gran éxito musical suele rondar unas 40.000 copias más o menos…

Entonces a usted la piratería no le caerá muy bien. ¿Qué opinión le merece?
Pues mira yo creo que Internet en sí está muy bien, pero lleva consigo una dificultad extrema a la hora de preservar todo lo relacionado con los derechos de autor. Evidentemente lo ideal sería que todo estuviera reglamentado y sometido a unas normas que establecieran perfectamente la autoría de cada persona. Pero es que es tan difícil poner puertas al campo…Por ejemplo, mi obra poética está íntegra en Internet, ¿qué puedo hacer yo? Pues congratularme sabiendo que la gente puede leer mis versos. No pasa nada por eso. De todas formas, los poetas somos más generosos en ese aspecto ya que no ganamos el dineral que ganan los novelistas. Yo, desde luego, no tengo una sensibilidad persecutoria como tienen, curiosamente, la mayoría de los creadores de izquierdas, que son los más partidarios de atacar a la piratería.
Tengo un lado ácrata o libertario que me lleva a congratularme, incluso, de que mis versos estén gratis en la web.

Algo me dice que le gusta el cine, ¿estoy en lo cierto?
Me encanta, y al expresar esto estoy diciendo que me gusta mucho el cine norteamericano, ya que para mí han sido ellos quienes mejor lo han narrado, fundamentalmente también gracias a gente que vino de Europa. Mis favoritos son los clásicos como John Ford, Howard Hawks, George Cukor, Fritz Lang…Aunque eso no quiere decir que el cine que se hace ahora no me parezca interesante. Me fascina la obra de gente como Martin Scorsese o como Quentin Tarantino. Son maravillosos.

¿Y cuál es la última película que ha visto en el cine?
Si la cosa funciona, de Woody Allen. Ha sido muy polémica, pero ha mí me ha fascinado, porque recupera un poco el personaje de Woody de la época gloriosa, y me parece que es deliciosa, sobre todo el final que es más bien amable, porque podría ser más trágico y sin embargo, no lo es.
Me gusta muchísimo Woody Allen y de su última época me quedo sin duda alguna con Match Point.

Con Vicky Cristina Barcelona enfadó un poco a la crítica… Bueno yo es que esa decidí ni ir verla, me habían hablado tan mal de ella…No me apetece nada esa película.

Si tuviese que recomendar a alguien un libro, ¿cómo lo haría? ¿Cuál le aconsejaría?
Lo haría de una manera vehemente, apasionada porque creo que es fundamental entusiasmarse al contar las cosas. Si tuviera que elegir algún libro escogería sin duda las obras completas de William Shakespeare, porque me parecen lo mejor del mundo. Tuve la suerte de adentrarme en sus historias cuando tenía 12 o 13 años y te prometo que es lo más hermoso que me ha pasado en la vida.

¿Qué es para usted poesía?
Es la manera de indagar en la realidad y en el interior de uno mismo. Es el método más puro, profundo y satisfactorio para conocerse a fondo. La intensidad que uno pone en unas líneas de un poema es exactamente la misma que el novelista desprende a lo largo de sus 400 páginas. Es, sin dudarlo, un compendio de todas las artes.
¿Y la inspiración aparece cuando está sentado en el escritorio?
A veces sí y a veces no. Uno no debe citar a los poemas, ellos mismos se presentan sin avisar y lo único que has de hacer es escribirlos.

Sé que le apasionan los cómics, tebeos, historietas… ¿En qué personaje se convertiría?
Dos son los héroes que me fascinan particularmente. Uno es el Mago Mandrake, y otro es el Guerrero del Antifaz, que me encanta por todo lo que él significa, sus tramas folletinescas, sus personajes…es un todo héroe.
Por cierto, ¿tú sabías que hay un cómic español de los años 50 muy famoso que se llama Luis Valiente? Con tu apellido, de tu familia, como tú, muy curioso…Jugando también con el hecho de que los apellidos en el fondo no son más que cualidades, atributos que se otorgan a aquellos que las demuestran.

Como ya habrá oído, Disney ha adquirido la editorial Marvel, ¿cree que la factoría infantilizará el mito adulto del cómic?

Supongo que a Marvel le irá bien, puesto que no era un juguete roto que Disney haya comprado para salvar. No creo que esta adquisición le otorgue un aire infantiloide.

Un día en la vida de Luís Alberto de Cuenca es…Por lo general viajo mucho y ando siempre por ahí dando conferencias pero también tengo días tranquilos en los que me levanto a las 7:30 de la mañana, me ducho, me afeito, no desayuno porque soy un desastre…Me vengo a mi despacho del CSIC, aquí trabajo en mis ediciones críticas, traducciones; ahora ando con una obra llamada El Cíclope, de Eurípides. Y así hasta más o menos las tres que me voy a comer para celebrar luego por la tarde presentaciones de libros, conferencias, y si puedo, ojala, me voy al cine, que me encanta.
Ya por la noche procuro meterme pronto en la cama e intento que la lectura no se me alargue, ¡Me gusta dormir mis siete horitas!

El lugar perfecto para vivir sería…Pues mira yo creo que en el fondo es muy relativo esto de los lugares perfectos…Yo siento que el lugar en el que vivo posee el nivel de perfección al que puedo aspirar. El resto son quimeras. Sigo pensando que Madrid es un buen sitio para vivir. Veo a la ciudad muy mía.

Entonces usted no irá como Alejandro Sanz en busca del Paraíso.
El Paraíso nunca se encuentra. Está siempre más allá de nuestras expectativas, de nuestras posibilidades, pero siempre es bueno seguir buscando. Es, en cierto modo, como el Santo Grial, necesitamos seguir buscando un símbolo de la perfección, pero evidentemente nunca lo vamos a hallar porque el hombre por naturaleza es imperfecto, y el Paraíso no existe más que en algunos momentos determinados de nuestra vida en los que esa posesión se desvanece bien pronto.

¿Qué le dio la Filología Clásica que no le dio el Derecho?
Hombre pues muchas cosas. Yo efectivamente me cambié porque pensé que aunque se puede ser perfectamente un abogado ilustrado con oposiciones y con tiempo libre para dedicarle a la lectura me parecía excesivo el meterme en un grado de conocimiento jurídico tan grande como el que me exigía la carrera a partir de tercero. En cambio, la filosofía y las letras me daban la posibilidad de intentar ganarme la vida con lo que de verdad me apasionaba que eran las Humanidades.

¿Y por qué la Clásica y no cualquier otra Filología?
Pues porque me parecía que si estudiaba hispánicas nunca iba a saber latín y griego, que por cierto están de capa caída las pobres, y si estudiaba Clásica sí. Así podría tener la técnica filológica adaptable a cualquier otra Filología.

Imagine que un día al despertarse se da cuenta de que se ha convertido en el Presidente del Gobierno ¿en qué problema pondría primero su mirada?
Lo primero que haría sería intentar vertebrar el país que es lo que últimamente no se está haciendo. Crear un programa común que nos una por encima de las diferencias lógicas y aceptables que tenemos los ciudadanos.

¿Cree que la política cambia el carácter de aquellos que la ejercen?
Sí. En la mayoría de los casos sí. Claro que yo aspiro a ser de ese 10% que no.

¿Qué recuerda de su etapa como Secretario de Estado de Cultura?
Recuerdo lío, follón. La verdad tengo unos recuerdos muy atropellados porque era un continuo apagar fuegos de la mañana a la noche. En cualquier caso recuerdo cosas muy buenas como, por ejemplo, el haber podido desatascar el Museo de Altamira, que es sin duda el lugar más importante de estudio del Paleolítico del Mundo.
En general es un cargo bastante ingrato puesto que después de dedicarle todos tus esfuerzos te das cuenta de que el resultado no es el que a ti te hubiera gustado. En realidad, nos fijamos objetivos que se siempre se quedan cortos, puesto que la realidad es bastante amarga.

¿Cuál es su labor aquí en el CSIC?
En este momento, como te comentaba antes, llevo a cabo una edición crítica de dos obras de Eurípides, una tragedia y un drama satírico para ser exactos. Es fundamentalmente una tarea individual, cosa que además prefiero porque me gusta trabajar solo. Suelo centrarme en ediciones críticas siempre relacionadas con la literatura griega, y luego doy todo tipo de conferencias sobre Séneca o la Filología.

¿Volvería a ser Director de la Bilioteca Nacional?
Pues acaso sí, porque fueron años muy fértiles y divertidos; trabajé mucho en el tema de la informatización de la casa y aunque segundas partes nunca fueron buenas habría que pensarlo, tal vez, si me lo ofreciera diría que sí. De todas formas, no pienses que en la Biblioteca está uno a todas horas leyendo novelas o cosas así, que se trabaja mucho con todo lo relacionado con la tecnificación de los archivos. Aun así lo recuerdo con cariño.

Luís Alberto, ¿por qué nos atrae la mitología?

Porque es el gran sistema por el cual se explica el Mundo, a través de los dioses y los mitos, los cuales intentan hallar el origen de las cosas. En ese sentido, los hombres han buscado siempre en la mitología las respuestas a las preguntas que invaden su mundo e inquietan a la especie humana.
Al margen de todo esto posee también un encanto especial porque es un conjunto de historias, de maravillosos relatos tan deliciosos como los cuentos.

Tres cuartas de lo mismo con el Rey Arturo…Efectivamente, sólo que éste es más literatura que mitología. Es la leyenda céltica del rey que volverá. Arturo desaparece en la batalla de Ávalon, quedando, pues, a merced de las hadas que lo cuidarán hasta que la antigua raza celta pueda volver a necesitarlo. Muy novelesco también es el triángulo amoroso creado por Lanzarote del Lago, Arturo y Ginebra, dando lugar a una situación, incluso, moderna ya que Ginebra se enamora de otro hombre sin que por ello deje de querer a su marido Arturo. Es una situación extraña pero también muy curiosa.

¿Por qué dioses o diosas siente predilección?
Siempre he tenido fascinación por la diosa Artemisa (Diana en la mitología latina), que va por ahí por los bosques cazando con sus amigas. Hay que leer un libro muy bonito de George Frazer que se titula “La rama dorada” en el que se habla mucho de esta importantísima diosa. Y de la mitología germánica me interesa mucho el personaje de Balder, que es inmortal para todo excepto para el muérdago. Tiene alguna similitud incluso con Jesucristo, ya que es capaz de resucitar. Me parece maravilloso.

¿Ver para creer o creer para ver?
Estamos ante la vieja dicotomía entre el idealismo y el realismo. Yo creo que el idealismo puro, el vivir en la más absoluta de las fantasías limita bastante el espacio escénico. Es mucho más interesante una mezcla entre ambas posturas ya que la realidad es fascinante, tal y como es, objetivamente, sin transformarla. Sin embargo, también hay que teñir nuestra vida con un poco de creencia para ver y eso nos lo proporciona la fantasía, como hizo Tolkien (autor de El señor de los anillos) que creó un universo paralelo, al igual que los cómics, los cuentos…Pero ¡ojo!, me interesa mucho la realidad y la mitología de lo real.

Le interesan tantas cosas y está embarcado en tantos proyectos que podríamos quedarnos hablando horas y horas. Aun así, ¿hay algo que siempre haya querido hacer y todavía no haya podido?
Hay tantas cosas por hacer siempre…La vida es una sucesión de insatisfacciones y de asignaturas pendientes. Lo que ocurre es que en mi caso yo he sido afortunado, puesto que trabajo en algo que me gusta, siendo eso uno de los mayores privilegios que puedes tener en la vida. Entonces, tampoco le puedo pedir demasiadas peras al olmo, bastantes me ha dado ya.

AnA vAlienTe

domingo, 25 de abril de 2010

Sous le ciel de Paris...


Es que no sé lo que tiene Ratatouille que me encanta. Hay quien me dice que estoy obsesionada con la cultura francesa (que también puede ser) pero yo creo que detrás de esta peli brilla algo. De todas formas, no nos engañemos, los ratones siempre han sido unos triunfadores en el cine.

Por ello, por el mágico telón de fondo, por la banda sonora, y por el originalísimo argumento le doy un 10.

jueves, 29 de abril de 2010

The Village

No hay mejor manera que empezar una entrada con el rostro de Bryce Dallas Howard. Desde luego que no. Todo empezó como un artículo para la revista de la escuela oficial de idiomas. No sé por qué digo empezó si al final tmb ha acabado en eso. Soy consciente de que el inglés no es perfecto. Pero lo intento.

Every year a lot of films are made in the Hollywood film industry. Some of them are simply overestimated while others are unjustly underestimated. This story, “The village”, could be used as an example of how an original movie can be forgotten because of a lot of bad reviews. But believe me, I am not the only one person who loves it.
Nominated in 2004 for the best original soundtrack Oscar, it was directed and written by the “Sixth sense” director M. Night Shyamalan. “The village” tells the story of an isolated village whose dwellers believe there is a scary being in the forest who wants to hurt them. That´s why the inhabitants must live under one rule: nobody will cross the borders. Otherwise, the worst ending will come to them.

Set in the North American state of Delaware, it is played by a fabulous cast. Starring Bryce Dallas Howard, a newcomer with a promising future; two times Oscar nominated Joaquin Phoenix (Walk the Line, Gladiator), whose face personifies humility and Adrien Brody, who proves why he is at the peak of his career. The plot shows, as far as the acting goes, there is something poetic and even magical around all of these scenes.

What is most memorable about “The Village” is its moving music, which leads the cinemagoers to a striking 19th century aesthetic that will probably remind them of an Amish atmosphere. However, its main strength is its surprising and never predictable ending which gives sense to the whole movie and the role of the obedient blind girl, played by Bryce, who will break the rules in the name of love.

The film appeals to people who believe that the cinema with real meaning is not over. Spoiler: once you have watched it, try to compare the plot with the situation of some North American villages and with the way they behave.

Viaje al Mundo de los Clásicos


El poeta Luis Alberto de Cuenca nos descubre un universo mágico en el que la Literatura se convierte en la principal protagonista

Puede que sea una entrevista larga. De hecho lo es. Para qué engañarse. La foto (ADN.es) no es mía pero las palabras sí, por lo que espero que me comentéis qué os parece. Él es un tipo encantador, eso ya os lo digo yo.

Poeta, filólogo, ensayista, traductor, antiguo director de la Biblioteca Nacional, ex- Secretario de Estado de Cultura, lector empedernido…
Este madrileño de muchas generaciones decidió dejar la carrera de Derecho y adentrarse en el maravilloso mundo de la Filología Clásica, ya que así podría trabajar en algo que realmente le hiciese feliz. A primera vista puede parecer serio, pero al conocerle la impresión es otra. Hablador, aunque seguro de sí mismo, posee un rostro afable y tranquilo. Valora la lealtad por encima de cualquier otro valor moral, incluso, la sinceridad.
Es, sin dudarlo, un soñador nato que ama la realidad por encima de todas las cosas, ya que ésta le parece fascinante. Aun así sabe que los cuentos siempre nos darán cobijo frente a las cosas feas de la vida. Apasionado de Shakespeare, los tebeos, el cine y la lectura, pone entusiasmo en todas y cada una de las hazañas que emprende.
Luís Alberto de Cuenca es una de esas personas a las que vale la pena escuchar. Y también leer.

Realmente no puede ser tan complicado encontrar la puerta de su despacho. Aquí en los pasillos del CSIC reina el silencio. Al fin doy con él. Amable, sencillo, me abre la puerta como si detrás de ella se encontrase su casa. Me gusta su corbata roja. La estancia es más bien sobria, lo que me da a entender que Luís Alberto puede ser cualquier cosa menos ampuloso. No hay muchos libros, tal vez, porque la mayoría de las historias las atesora en la mente. Según dicen, comparte un interés con los hombres del magdaleniense: la estatuilla de la Venus de Willendorf es la culpable.


¿Qué tiene la Venus de Willendorf que tanto le atrae?
Hombre pues porque es un símbolo tanto de la feminidad y de la maternidad, como de lo divino y me divierte el hecho de que una figura pequeñita pueda poseer los atributos de la mujer tan bien desarrollados, además de tener el rostro inexistente. He ahí otra lección que nos puede dar, la de que lo divino no tiene semblante. Me encanta la Venus de Willendorf.

¿Le leían cuentos cuando era pequeño?
Sí, naturalmente, me leían cuentos y yo se los he leído a mis hijos también. Los cuentos son fundamentales porque ayudan a fabricar un universo paralelo en el que refugiarse de las inclemencias del universo real, que es la vida. De modo que soy partidario absoluto de su lectura a los más pequeños, sobre todo de aquellas historias tradicionales, de las de siempre, aquellas que narraron los hermanos Grimm, (Hans Christian) Andersen, o (Charles) Perrault.

¿Entonces le gustará Caperucita Roja?
Ah, pues claro. Caperucita Roja me encanta, entre otras cosas porque me parece un símbolo fabuloso de la tensión existente entre la feminidad y la masculinidad, ya que el lobo, a fin de cuentas no es más que un varón quintaesenciado, en cuanto a bruto, y la mujer es más delicada.

¿Qué sintió entonces al oír a Gurruchaga cantar su particular versión del cuento?
Bueno lo sentí de primera fila y de butaca de patio porque fui yo quien le escribí la canción.

¿Y cómo es eso de que un poeta se convierta en letrista de canciones?
Lo cierto es que a mí siempre me interesó mucho el tema de Caperucita Roja, y resulta que cuando me mostraron la maqueta con una serie de temas musicales grabados (sin letra) pensé que la que iba a ir para el single sería esa canción. En ese momento tenía abierta en mi mesa de despacho una edición de Perrault y vi el maravilloso dibujo de Doré en el que el lobo ataviado con un gorrito de abuelita aparece metido en la cama con Caperucita. Entonces a partir de ahí inmediatamente me surgió la posibilidad de escribir la canción con esta temática, sólo que esta vez daría la vuelta al mito. Es decir, Caperucita sería la agresiva, la que lleva la voz cantante y el lobo sería el apocado y tímido acompañante.

¿El público aceptó bien a esta particular “Caperucita Feroz”?
Sí, el tema tuvo muchísimo éxito, también porque por entonces la gente no se bajaba las canciones de Internet y pudimos vender varios millones de copias, cuando hoy en día un gran éxito musical suele rondar unas 40.000 copias más o menos…

Entonces a usted la piratería no le caerá muy bien. ¿Qué opinión le merece?
Pues mira yo creo que Internet en sí está muy bien, pero lleva consigo una dificultad extrema a la hora de preservar todo lo relacionado con los derechos de autor. Evidentemente lo ideal sería que todo estuviera reglamentado y sometido a unas normas que establecieran perfectamente la autoría de cada persona. Pero es que es tan difícil poner puertas al campo…Por ejemplo, mi obra poética está íntegra en Internet, ¿qué puedo hacer yo? Pues congratularme sabiendo que la gente puede leer mis versos. No pasa nada por eso. De todas formas, los poetas somos más generosos en ese aspecto ya que no ganamos el dineral que ganan los novelistas. Yo, desde luego, no tengo una sensibilidad persecutoria como tienen, curiosamente, la mayoría de los creadores de izquierdas, que son los más partidarios de atacar a la piratería.
Tengo un lado ácrata o libertario que me lleva a congratularme, incluso, de que mis versos estén gratis en la web.

Algo me dice que le gusta el cine, ¿estoy en lo cierto?
Me encanta, y al expresar esto estoy diciendo que me gusta mucho el cine norteamericano, ya que para mí han sido ellos quienes mejor lo han narrado, fundamentalmente también gracias a gente que vino de Europa. Mis favoritos son los clásicos como John Ford, Howard Hawks, George Cukor, Fritz Lang…Aunque eso no quiere decir que el cine que se hace ahora no me parezca interesante. Me fascina la obra de gente como Martin Scorsese o como Quentin Tarantino. Son maravillosos.

¿Y cuál es la última película que ha visto en el cine?
Si la cosa funciona, de Woody Allen. Ha sido muy polémica, pero ha mí me ha fascinado, porque recupera un poco el personaje de Woody de la época gloriosa, y me parece que es deliciosa, sobre todo el final que es más bien amable, porque podría ser más trágico y sin embargo, no lo es.
Me gusta muchísimo Woody Allen y de su última época me quedo sin duda alguna con Match Point.

Con Vicky Cristina Barcelona enfadó un poco a la crítica… Bueno yo es que esa decidí ni ir verla, me habían hablado tan mal de ella…No me apetece nada esa película.

Si tuviese que recomendar a alguien un libro, ¿cómo lo haría? ¿Cuál le aconsejaría?
Lo haría de una manera vehemente, apasionada porque creo que es fundamental entusiasmarse al contar las cosas. Si tuviera que elegir algún libro escogería sin duda las obras completas de William Shakespeare, porque me parecen lo mejor del mundo. Tuve la suerte de adentrarme en sus historias cuando tenía 12 o 13 años y te prometo que es lo más hermoso que me ha pasado en la vida.

¿Qué es para usted poesía?
Es la manera de indagar en la realidad y en el interior de uno mismo. Es el método más puro, profundo y satisfactorio para conocerse a fondo. La intensidad que uno pone en unas líneas de un poema es exactamente la misma que el novelista desprende a lo largo de sus 400 páginas. Es, sin dudarlo, un compendio de todas las artes.
¿Y la inspiración aparece cuando está sentado en el escritorio?
A veces sí y a veces no. Uno no debe citar a los poemas, ellos mismos se presentan sin avisar y lo único que has de hacer es escribirlos.

Sé que le apasionan los cómics, tebeos, historietas… ¿En qué personaje se convertiría?
Dos son los héroes que me fascinan particularmente. Uno es el Mago Mandrake, y otro es el Guerrero del Antifaz, que me encanta por todo lo que él significa, sus tramas folletinescas, sus personajes…es un todo héroe.
Por cierto, ¿tú sabías que hay un cómic español de los años 50 muy famoso que se llama Luis Valiente? Con tu apellido, de tu familia, como tú, muy curioso…Jugando también con el hecho de que los apellidos en el fondo no son más que cualidades, atributos que se otorgan a aquellos que las demuestran.

Como ya habrá oído, Disney ha adquirido la editorial Marvel, ¿cree que la factoría infantilizará el mito adulto del cómic?

Supongo que a Marvel le irá bien, puesto que no era un juguete roto que Disney haya comprado para salvar. No creo que esta adquisición le otorgue un aire infantiloide.

Un día en la vida de Luís Alberto de Cuenca es…Por lo general viajo mucho y ando siempre por ahí dando conferencias pero también tengo días tranquilos en los que me levanto a las 7:30 de la mañana, me ducho, me afeito, no desayuno porque soy un desastre…Me vengo a mi despacho del CSIC, aquí trabajo en mis ediciones críticas, traducciones; ahora ando con una obra llamada El Cíclope, de Eurípides. Y así hasta más o menos las tres que me voy a comer para celebrar luego por la tarde presentaciones de libros, conferencias, y si puedo, ojala, me voy al cine, que me encanta.
Ya por la noche procuro meterme pronto en la cama e intento que la lectura no se me alargue, ¡Me gusta dormir mis siete horitas!

El lugar perfecto para vivir sería…Pues mira yo creo que en el fondo es muy relativo esto de los lugares perfectos…Yo siento que el lugar en el que vivo posee el nivel de perfección al que puedo aspirar. El resto son quimeras. Sigo pensando que Madrid es un buen sitio para vivir. Veo a la ciudad muy mía.

Entonces usted no irá como Alejandro Sanz en busca del Paraíso.
El Paraíso nunca se encuentra. Está siempre más allá de nuestras expectativas, de nuestras posibilidades, pero siempre es bueno seguir buscando. Es, en cierto modo, como el Santo Grial, necesitamos seguir buscando un símbolo de la perfección, pero evidentemente nunca lo vamos a hallar porque el hombre por naturaleza es imperfecto, y el Paraíso no existe más que en algunos momentos determinados de nuestra vida en los que esa posesión se desvanece bien pronto.

¿Qué le dio la Filología Clásica que no le dio el Derecho?
Hombre pues muchas cosas. Yo efectivamente me cambié porque pensé que aunque se puede ser perfectamente un abogado ilustrado con oposiciones y con tiempo libre para dedicarle a la lectura me parecía excesivo el meterme en un grado de conocimiento jurídico tan grande como el que me exigía la carrera a partir de tercero. En cambio, la filosofía y las letras me daban la posibilidad de intentar ganarme la vida con lo que de verdad me apasionaba que eran las Humanidades.

¿Y por qué la Clásica y no cualquier otra Filología?
Pues porque me parecía que si estudiaba hispánicas nunca iba a saber latín y griego, que por cierto están de capa caída las pobres, y si estudiaba Clásica sí. Así podría tener la técnica filológica adaptable a cualquier otra Filología.

Imagine que un día al despertarse se da cuenta de que se ha convertido en el Presidente del Gobierno ¿en qué problema pondría primero su mirada?
Lo primero que haría sería intentar vertebrar el país que es lo que últimamente no se está haciendo. Crear un programa común que nos una por encima de las diferencias lógicas y aceptables que tenemos los ciudadanos.

¿Cree que la política cambia el carácter de aquellos que la ejercen?
Sí. En la mayoría de los casos sí. Claro que yo aspiro a ser de ese 10% que no.

¿Qué recuerda de su etapa como Secretario de Estado de Cultura?
Recuerdo lío, follón. La verdad tengo unos recuerdos muy atropellados porque era un continuo apagar fuegos de la mañana a la noche. En cualquier caso recuerdo cosas muy buenas como, por ejemplo, el haber podido desatascar el Museo de Altamira, que es sin duda el lugar más importante de estudio del Paleolítico del Mundo.
En general es un cargo bastante ingrato puesto que después de dedicarle todos tus esfuerzos te das cuenta de que el resultado no es el que a ti te hubiera gustado. En realidad, nos fijamos objetivos que se siempre se quedan cortos, puesto que la realidad es bastante amarga.

¿Cuál es su labor aquí en el CSIC?
En este momento, como te comentaba antes, llevo a cabo una edición crítica de dos obras de Eurípides, una tragedia y un drama satírico para ser exactos. Es fundamentalmente una tarea individual, cosa que además prefiero porque me gusta trabajar solo. Suelo centrarme en ediciones críticas siempre relacionadas con la literatura griega, y luego doy todo tipo de conferencias sobre Séneca o la Filología.

¿Volvería a ser Director de la Bilioteca Nacional?
Pues acaso sí, porque fueron años muy fértiles y divertidos; trabajé mucho en el tema de la informatización de la casa y aunque segundas partes nunca fueron buenas habría que pensarlo, tal vez, si me lo ofreciera diría que sí. De todas formas, no pienses que en la Biblioteca está uno a todas horas leyendo novelas o cosas así, que se trabaja mucho con todo lo relacionado con la tecnificación de los archivos. Aun así lo recuerdo con cariño.

Luís Alberto, ¿por qué nos atrae la mitología?

Porque es el gran sistema por el cual se explica el Mundo, a través de los dioses y los mitos, los cuales intentan hallar el origen de las cosas. En ese sentido, los hombres han buscado siempre en la mitología las respuestas a las preguntas que invaden su mundo e inquietan a la especie humana.
Al margen de todo esto posee también un encanto especial porque es un conjunto de historias, de maravillosos relatos tan deliciosos como los cuentos.

Tres cuartas de lo mismo con el Rey Arturo…Efectivamente, sólo que éste es más literatura que mitología. Es la leyenda céltica del rey que volverá. Arturo desaparece en la batalla de Ávalon, quedando, pues, a merced de las hadas que lo cuidarán hasta que la antigua raza celta pueda volver a necesitarlo. Muy novelesco también es el triángulo amoroso creado por Lanzarote del Lago, Arturo y Ginebra, dando lugar a una situación, incluso, moderna ya que Ginebra se enamora de otro hombre sin que por ello deje de querer a su marido Arturo. Es una situación extraña pero también muy curiosa.

¿Por qué dioses o diosas siente predilección?
Siempre he tenido fascinación por la diosa Artemisa (Diana en la mitología latina), que va por ahí por los bosques cazando con sus amigas. Hay que leer un libro muy bonito de George Frazer que se titula “La rama dorada” en el que se habla mucho de esta importantísima diosa. Y de la mitología germánica me interesa mucho el personaje de Balder, que es inmortal para todo excepto para el muérdago. Tiene alguna similitud incluso con Jesucristo, ya que es capaz de resucitar. Me parece maravilloso.

¿Ver para creer o creer para ver?
Estamos ante la vieja dicotomía entre el idealismo y el realismo. Yo creo que el idealismo puro, el vivir en la más absoluta de las fantasías limita bastante el espacio escénico. Es mucho más interesante una mezcla entre ambas posturas ya que la realidad es fascinante, tal y como es, objetivamente, sin transformarla. Sin embargo, también hay que teñir nuestra vida con un poco de creencia para ver y eso nos lo proporciona la fantasía, como hizo Tolkien (autor de El señor de los anillos) que creó un universo paralelo, al igual que los cómics, los cuentos…Pero ¡ojo!, me interesa mucho la realidad y la mitología de lo real.

Le interesan tantas cosas y está embarcado en tantos proyectos que podríamos quedarnos hablando horas y horas. Aun así, ¿hay algo que siempre haya querido hacer y todavía no haya podido?
Hay tantas cosas por hacer siempre…La vida es una sucesión de insatisfacciones y de asignaturas pendientes. Lo que ocurre es que en mi caso yo he sido afortunado, puesto que trabajo en algo que me gusta, siendo eso uno de los mayores privilegios que puedes tener en la vida. Entonces, tampoco le puedo pedir demasiadas peras al olmo, bastantes me ha dado ya.

AnA vAlienTe

domingo, 25 de abril de 2010

Sous le ciel de Paris...


Es que no sé lo que tiene Ratatouille que me encanta. Hay quien me dice que estoy obsesionada con la cultura francesa (que también puede ser) pero yo creo que detrás de esta peli brilla algo. De todas formas, no nos engañemos, los ratones siempre han sido unos triunfadores en el cine.

Por ello, por el mágico telón de fondo, por la banda sonora, y por el originalísimo argumento le doy un 10.